La Academia reconoce la trayectoria y compromiso educativo de la actriz, directora y fundadora de una escuela de cine para jóvenes
Zaragoza, 3 de marzo de 2026. La Academia del Cine y el Audiovisual Aragonés (ACA) ha desvelado esta mañana el nombre de la persona galardonada con el Simón de Honor en la XV edición de los Premios Simón, el máximo reconocimiento que otorga la institución a toda una trayectoria profesional.
La Academia del Cine y el Audiovisual Aragonés es una asociación sin ánimo de lucro, creada para aglutinar a los profesionales del sector cinematográfico y audiovisual de la región, dentro de una entidad solvente y de prestigio, y que representa realmente al sector en Aragón. Su mayor premio es el Simón de Honor, con el que se honra toda una vida profesional; este año, el galardón recae en una mujer.
El acto se ha celebrado en el hall del Teatro Principal de Zaragoza y ha contado con la presencia de María José Moreno, presidenta de la Academia; Pedro Olloqui, director general de Cultura del Gobierno de Aragón; Sara Fernández, consejera de Cultura, Educación y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza; y José María Turmo, gerente del Teatro Principal.
Este año, el Simón de Honor recae en Leonor Bruna, zaragozana, actriz, directora y guionista, además de fundadora y directora de la escuela de cine Un Perro Andaluz. Antes de dedicarse al cine, Leonor fue arqueóloga, trabajando en el yacimiento de Bílbilis, profesión que describe como “de rebeldes, aquellos que remueven piedras hasta encontrar su interpretación”.
Su vocación por la interpretación la llevó a Madrid, donde estudió con José Carlos Plaza en el Laboratorio William Layton, y posteriormente a Suiza y Alemania, donde trabajó más de diez años en teatro, cine y televisión, destacando que Berlín fue “la ciudad donde más creativa he estado en mi vida”. Durante ese periodo también se formó como guionista y escribió sus primeros guiones, y fue allí donde nació su hijo.
Tras su regreso a Zaragoza, Leonor combinó su experiencia artística con la creación de un proyecto propio: Un Perro Andaluz, un homenaje a Buñuel que alberga una escuela de cine para adolescentes y jóvenes, promoviendo la educación cinematográfica como herramienta de desarrollo crítico, creativo y cultural.

Durante la presentación, María José Moreno subrayaba que “educar sobre el cine significa formar ciudadanos más críticos, sensibles y creativos. En una sociedad dominada por imágenes y medios digitales, comprender el lenguaje cinematográfico ya no es opcional, sino una necesidad cultural y educativa. Este es el patrimonio que Leonor está creando para esta ciudad”.
La presidenta destacaba también la dimensión colectiva de hacer cine, que desarrolla habilidades como la comunicación, la empatía, la resolución de conflictos y la responsabilidad compartida, y la importancia de contar historias que permitan a los jóvenes comprender quiénes son y cómo habitan el mundo.
Por su parte, sobre la homenajeada de este año, la consejera Sara Fernández elogiaba “el poso de su trayectoria y el valor de ponerla al servicio de la base, de los jóvenes con ganas de ver colmada su vocación por el cine en edades temprana y, a la vez, enriquecer la cultura audiovisual de Zaragoza con un trabajo único en la ciudad”. “Es un privilegio contar con su experiencia internacional y que la desarrolle en su casa, porque la construcción de Zaragoza como Ciudad de Cine también se edifica con quienes son el futuro del sector y que deberán guiarlo en las próximas décadas”, añadía.
Pedro Olloqui ponía el acento en la esencia del cine aragonés, cuyo crecimiento —señaló— “viene de abajo a arriba, otra peculiaridad de nuestro cine en Aragón”. El director general de Cultura destacó además el papel de la Academia a la hora de reconocer y visibilizar esa identidad colectiva. “Nos ayuda a contar ese hecho diferencial; por eso, este reconocimiento tiene que ver con esta cultura y con la historia, con los 18 años que ha cumplido esta escuela. Una épica, la de construir una escuela de cine desde abajo para crear afición y cultura que pueda llegar a alcanzar la máxima excelencia”, afirmaba.
“Honestidad y coraje”
Visiblemente emocionada, Leonor Bruna agradecía un premio que, subrayaba, tiene un significado especial al proceder del consenso de la propia profesión: “Recibir un premio consensuado por una profesión no es poca cosa para quien lleva toda la vida dedicándose a esto. Algo que no habría sido posible sin mis alumnos. Me honra profundamente saber que aquellos que me conocen me creen merecedora de este reconocimiento”.

La galardonada confesó haber recibido la noticia “como una niña” y resumió su trayectoria en dos palabras: “honestidad y coraje”. “Los premios hacen ilusión porque son un reconocimiento cuando no te lo esperas, un reconocimiento al trabajo del día a día. Es una escuela para la vida, no solo para el cine”, concluía.
Con este reconocimiento, la Academia del Cine y el Audiovisual Aragonés celebra una carrera que combina trayectoria artística, compromiso educativo y vocación por la creación audiovisual local, reafirmando el valor del cine aragonés como patrimonio cultural y pedagógico.















Debe estar conectado para enviar un comentario.