Periodismo transmedia, ¿un concepto nuevo?

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«Multimedia, 2.0, cross-media, multiplataforma, participativo y ciudadano, entre otros. Son sólo algunos de los adjetivos o complementos que la práctica del periodismo ha recibido en los últimos años. Uno de los más recientes es transmedia otransmediático. ¿Es algo nuevo o sólo una mirada distinta sobre lo que ya existe?»

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Audiencias. Estudio de caso: el suicidio de Amanda Todd

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Seguramente Amanda Todd no podía imaginar la repercusión que su caso iba a tener en las audiencias antes de colgar en Youtube un vídeo con su testimonio. Esta adolescente canadiense se suicidó un mes después de publicar el vídeo en el que contaba su trágica historia de ciberbullying y acoso.
http://www.youtube.com/watch?v=hbTEOGL0vQ0

 

¿Cómo ha influido este caso tan mediatizado en las audiencias? En esta presentación, hemos realizado un análisis desde cuatro perspectivas: la Teoría de los efectos, la Teoría de los usos y gratificaciones, la Teoría de la recepción crítica y la Teoría de las mediaciones sociales.

 

Teoría de los efectos
Estudia las reacciones del público frente a las respuestas mediáticas. Se produce una comunicación unidireccional basada en el modelo estímulo-respuesta. La audiencia es, pues, bastante pasiva. Es el caso sobre todo de los niños y los jóvenes. Por eso, tras este suceso ha aumentado la percepción de los jóvenes como consumidores pasivos de Internet y se ha reflexionado mucho sobre qué uso deben hacer de este medio y bajo qué supervisión. Este modelo relaciona los comportamientos antisociales (como en este caso el ciberbullying) con el consumo de ciertos contenidos inapropiados en los medios. Además, frente a esta audiencia vulnerable hay que prestar atención a el “copycat suicide” por el cual el suicidio tiene un efecto mimético.

 

Teoría de los usos y las gratificaciones
¿Por qué la audiencia consume un producto mediático?, se pregunta esta teoría. Toda conducta comunicativa tiene bajo este enfoque una intención, una motivación. En este caso, se pueden satisfacer desde los deseos de conocimiento para propiciar la prevención; hasta los deseos de curiosidad e incluso morbo. Los deseos son distintos porque la decodificación depende de la audiencia que lo recibe. También la exposición al medio cambia el mensaje: para evitar el “copycat suicide” se ha limitado la información en Canadá y se ha propiciado el diálogo entre los actores involucrados.

 

Teoría de la recepción crítica
En esta teoría, el receptor interpreta el mensaje según un contexto y una estructura del lenguaje utilizado. Aunque la mayoría de la información acerca del suicidio de Amanda se encuentra en el texto del vídeo, cada receptor interpreta el mensaje de una manera u otra. Así pues, se han visto numerosas reacciones de cariño y empatía hacia la adolescente en las redes sociales pero también mofas en algunas páginas de Facebook o en comentarios de Youtube.

Teoría de las mediaciones sociales
El mensaje no depende solo del emisor y receptor sino que influye todo un contexto social, cultural y biográfico (trayectoria de cada persona). Cada tipo de audiencia decodifica el mensaje de una manera u otra: de forma alarmista, de forma preventiva, mostrando su apoyo…

Como conclusión, creemos que la audiencia no está todavía formada para recibir un flujo de información tan grande y, sobre todo, tan impactante. Desde iniciativas como Pantallas Amigas, se aboga por un uso consciente de Internet, por una ciudadanía responsable.
http://www.pantallasamigas.net/

 

Para que este MEDIO no se relacione más con la palabra MIEDO.

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Nadie mira al pianista

El otro día me tocó otro de los episodios tan originales de mi vida, a los que ya estoy más que acostumbrada. Este año muchas oportunidades se me están apareciendo sin que yo me resista en absoluto.  Total, ¿solo se vive una vez no? O eso dicen, así que por si acaso.

Que me voy del tema. Como iba diciendo, el otro día tuve una misión muy importante. ¡Fui la pasa páginas de un pianista! A la mayoría del mundo le parecerá una tontería, pero yo me puse de los nervios, como siempre. ¿Y si lo hago mal? ¿Y si las paso demasiado rápido o demasiado despacio? ¿Y si de repente se queda el teatro en silencio por mi culpa y todo el mundo me mira mal o me lanza tomates?. ¡Que pánico escénico!, ¡madre mía!. Y eso que yo tan solo estaba escondida a la izquierda del pianista. Mi misión era clara, cada vez que él me hiciese un gesto con la cabeza, yo me levantaba y pasaba de página. No había más, solo era eso.

De repente, comenzó la obra. Los nervios seguían ahí pero mi instinto de trabajar bajo presión pudo con ellos. Me centré, solo miraba la cara del pianista, y me preguntaba si no se ponía nervioso al tener a alguien sin conocimiento alguno de música y con cara de pánico respirandole a escasos centímetros. Pero no, él estaba centrado, solo con su piano. Absorto, como si fueran uno. Yo poco a poco me fui involucrando en el espectáculo. Incluso me atrevería a decir que logré abstraerme por completo en algún momento, menos mal que en ninguno se terminaba la página. Yo no veía mucho más que el piano, a Luis, el pianista, y la temida partitura. En algún momento dado, decidí girarme para mirar al público que solo permanecía atento al actor principal: Miki Molina, que recitaba algunos de los mejores poemas de Miguel Hernández.  En el escenario, y acompañando al en en aquellos momentos poeta, estaban Gabrielle Kaufman al Chelo, Luis de Arquer al Piano, y Sandra Blakstad interpretando. La gente no parecía prestar atención a ninguno que no fuese el actor principal. Claro está que resultaba imposible no escuchar aquella maravillosa melodía que se creaba con la combinación de piano y chelo, pero…  más allá del instrumento, ¿qué pasa con las manos, con  las personas que están creando esos sonidos, con los artífices de aquel momento mágico? Nadie los miraba, nadie quitaba ojo del protagonista. Y eso me hizo pensar en cuantas veces en la vida pasa esto mismo, cuanta gente pasa desapercibida, cuantísima gente resulta imprescindible en la mayoría de las cosas que hacemos o vemos todos los días, y que poco lo valoramos. Solo era una reflexión que acompañada por la música en directo y por el absorbente sonido del piano, se hizo tan intensa que me pareció merecedora de una entrada en mi humilde blog.

Mucha gente me felicitó por mi destreza y conocimiento del lenguaje musical… pobres… pero tampoco me iba a poner a dar explicaciones a todo el mundo. Además, no podía fastidiar tal cantidad de reconocimientos en ese mi pequeño mini momento de gloria.

Sueño de una noche de verano

Esta noche, como noche de verano que es, será la noche en la que finalice este, mi verano. Un verano de lo más curioso, no solo por haber sido el primero en el que me ha tocado vivir sola, además de cocinar, lavar la ropa y hacer mi propia compra. Hoy terminan las prácticas en TVE y puedo asegurar que han sido de lo más enriquecedoras. Muchas veces el simple hecho de tomar una decisión implica el salir perdiendo en otras situaciones. Como siempre dice mi padre: – «no se puede estar en misa y repicar, malas pulgas». Sí, así soy yo, una malas pulgas de cuidado. Y siempre lo he sido, lo que pasa que siempre encuentro a gente que me aguante. En este caso el verano no empezó muy bien, demasiados cambios en muy poco tiempo. Pero gracias a la gente que ha compartido este nuevo episodio de mi vida, las cosas han sido muchísimo más sencillas. Sinceramente, no cambiaría esta experiencia por nada del mundo. Ha sido un gran esfuerzo en todos los aspectos pero es uno de esos esfuerzos del que sabes que tendrás una recompensa. Tantas horas sentadas en la silla de nuestra mesa monopolizada, en la redacción del 24 horas. Siempre el mismo sitio, siempre en el mismo ordenador, y siempre discutiendo y alborotando. Unas que no se enteraban, otras que nos alterábamos e incluso alguna que se llegó a caer de la silla. Hemos tenido de todo, y todo esto en dos meses. Hemos estado a punto de morir en un pueblo valenciano rodeadas de chinos, japoneses y australianos; hemos vivido una pelea a base de hortalizas, hemos cantado como locas en el coche temas de todos los tipos y colores. Hemos berreado en el karaoke, hemos reído hasta tener agujetas, nos hemos hecho tantas fotos que podríamos forrar toda la redacción. Y todo esto en dos meses, 60 días, 1440 horas, 86400 minutos. Pero como todo lo bueno, tiene su fin. Simplemente me queda decir: GRACIAS POR ESTAR. ImagenImagen