¡Venga! ¡Qué tú puedes!

Quisiera dar la bienvenida a mi maravilloso y fantástico cuarto día sin fumar. Aunque no es la primera vez que lo dejo… sí es la definitiva, aunque creo que tampoco es la primera vez que digo esto así que realmente no sé si creermelo o no. Bueno, el caso es que aqui estoy, sin fumar y orgullosa. Tal vez escribiendo me olvido un poco de mis ganas de acercarme a la máquina te tabaco que está frente a mí, a lo lejos… y así evito también malgastar 3,75€ en un paquete de “veneno” que además puede acabar con mi vida o empeorar mi salud. Qué soy, ¿tonta? Debería ser mucho más fácil dejarlo sabiendo lo que realmente puede provocarte pero aun así no lo hacemos. Parece mentira que el ser humano solo reaccione ante situaciones límite y espere a “no tener más opción”. Yo he tenido que irme a un extremo y a parte es un reto personal así que no pienso perder… de todas formas lo escribiré pase lo que pase. Aun así va por toda esa gente que cree que no soy capaz =) y por las anginas que me visitan todas las navidades, y por mi tio que también ha tenido que esperar a … un extremo demasiado extremado para dejarlo de golpe pero al que la vida le permite seguir para intentarlo y también retarse. Y sobre todo por tí abuu estes donde estés, YO LO DEJO.

Incontinencia verbal

Existe un “mal” en el mundo, existe un “defecto” en nuestra sociedad, se llama “incontinencia verbal”. Bueno no sé si realmente existe como tal o no, pero creo que una vez explicado tiene bastante sentido. Se trata de un fenómeno cada vez menos extendido, pues la propia vida te enseña poco a poco como evitar el caer en la tentación de decir algo en el momento menos preciso y en el lugar más inoportuno. Se trata del fenómeno de no ser capaz de callarse nada, tal vez podría decirse sincero, pero no… para qué. ¡Sincero suena bien!, es un valor positivo. Así que mejor no adjetivarlo de esa forma.

Aunque parezca una incongruencia hoy en día no está bien visto el decir lo que piensas, no sé, te llaman… patoso, chismoso, cotilla, bocazas, ¿qué más? mmm indiscreto… parece mentira que una de las pocas cosas gratuitas que quedan en el mundo – como es el hablar – sea prohibido por nosotros mismos a nosotros mismos. Al principio no me lo tomaba en serio, pero claro, vas creciendo… “madurando” o en mi caso, cumpliendo años, y te lo dicen una y otra vez, y ¡no sé! al final te asustas. Tal vez… ¡tal vez tengo un problema!

– Hola. Me llamo Kamy, y soy bocazas – Al final tendré que presentarme así en los sitios.  Digamos que… No. Definitivamente no lo entiendo. Se supone que hay libertad de expresión y todo eso, entonces, ¿por qué no decir lo que piensas? En el trabajo hay que callarse según que cosas delante de según que personas, en tu vida diaria no puedes decir otras cuantas porque puedes hacer daño a alguien, en clase mejor no darselas de listillo para que no te tachen de listo… ¿entonces? para que queremos ser libres para pensar, hablar, sentir… si no lo hacemos.  El ser humano, por su condición de hombre libre, racional y social, lleva consigo la libertad de pensamiento, eres libre de pensar lo que quieras, nadie puede prohibirte que pienses algo, además, ¿quién va a saber lo que piensas? Nadie puede entrar en tu mente excepto tú.

Estamos desperdiciando algo tan bonito como pensar en voz alta porque la sociedad en la que estamos nos exige que no lo hagamos si queremos continuar siendo bien vistos por nuestro entorno, pero… ¿cuánto tiempo va a seguir ahí tu entorno? Tarde o temprano todos nos vamos, y hay dos opciones, ser tú siempre o ser nada siempre… Yo de momento, lo reconozco, tengo incontinecia verbal.

“Naces, callas, creces, mientes, te reproduces y mueres”

Día a día la misma dinámica. Todo el mundo hace lo mismo, cree lo mismo, vive lo mismo… ¡no puede ser! A veces creo que me voy a volver loca. ¿De verdad es tan dificil intentar ser diferente al resto?, bueno, la “libertad” misma del ser humano debería hacer aceptable cualquier decisión, incluso esta… pero no me cabe en la cabeza. Siempre las mismas situaciones incómodas, gente falsa, mentiras, faltas de respeto… con lo fácil que sería vivir y dejar vivir…
De normal sigues con tu vida como si nada, pues… tampoco es cuestión de pararlo absolutamente todo y volverse a contracorriente del mundo sin pensar un momento en las consecuencias. Pero cuando de repente, un día, te levantas enfadado o enfadada con el mundo, al menos yo, no puedo evitar pensar en estas cosas, a veces demasiado. Dicen que “la gente enfadada no tiene suerte”, quizás por eso llevo una semana horrible. Menos mal que me lo tomo con humor. Aun así, ganas no faltan de mandar todo “al carajo” y largarse con una bolsa a cualquier parte del mundo que no sea esta. Tal vez lo que más me preocupa es pensar que la vida será así siempre… es algo que está ahí pero que a veces no se ve. Es… como el humo del tabaco. Al final te acostumbras a su presencia y solo te das cuenta que está ahí cuando te molesta.

¿A quién no le ha pasado nunca que de buenas a primeras todo se da la vuelta? De repente parece que to...es como el humo... no ves que está ahí hasta que te molesta.do el mundo esté en tu contra, es como si a pesar de estar rodeada constantemente de gente, no hubiese nadie. Que triste es eso ¿no?. Hay dos opciones, o pensarlo y darle vueltas al asunto hasta que me vuelva loca del todo o pasar y seguir como todo el mundo… espero no acabar tomando esta decisión porque eso significará que me he rendido ante el mundo. Todo sigue su rumbo, simplemente hay que esperar a que las cosas tomen su rumbo natural… o eso espero.