«Naces, callas, creces, mientes, te reproduces y mueres»

Día a día la misma dinámica. Todo el mundo hace lo mismo, cree lo mismo, vive lo mismo… ¡no puede ser! A veces creo que me voy a volver loca. ¿De verdad es tan dificil intentar ser diferente al resto?, bueno, la «libertad» misma del ser humano debería hacer aceptable cualquier decisión, incluso esta… pero no me cabe en la cabeza. Siempre las mismas situaciones incómodas, gente falsa, mentiras, faltas de respeto… con lo fácil que sería vivir y dejar vivir…
De normal sigues con tu vida como si nada, pues… tampoco es cuestión de pararlo absolutamente todo y volverse a contracorriente del mundo sin pensar un momento en las consecuencias. Pero cuando de repente, un día, te levantas enfadado o enfadada con el mundo, al menos yo, no puedo evitar pensar en estas cosas, a veces demasiado. Dicen que «la gente enfadada no tiene suerte», quizás por eso llevo una semana horrible. Menos mal que me lo tomo con humor. Aun así, ganas no faltan de mandar todo «al carajo» y largarse con una bolsa a cualquier parte del mundo que no sea esta. Tal vez lo que más me preocupa es pensar que la vida será así siempre… es algo que está ahí pero que a veces no se ve. Es… como el humo del tabaco. Al final te acostumbras a su presencia y solo te das cuenta que está ahí cuando te molesta.

¿A quién no le ha pasado nunca que de buenas a primeras todo se da la vuelta? De repente parece que to...es como el humo... no ves que está ahí hasta que te molesta.do el mundo esté en tu contra, es como si a pesar de estar rodeada constantemente de gente, no hubiese nadie. Que triste es eso ¿no?. Hay dos opciones, o pensarlo y darle vueltas al asunto hasta que me vuelva loca del todo o pasar y seguir como todo el mundo… espero no acabar tomando esta decisión porque eso significará que me he rendido ante el mundo. Todo sigue su rumbo, simplemente hay que esperar a que las cosas tomen su rumbo natural… o eso espero.

Soledad

Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.
Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.
Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.