Impotencia

Yo la razón, yo la compostura; tú el enfado, tú la depresión, y tú la angustia. Yo el pilar, la presa, el soporte, tu el huracán, el cañón, un mastodonte. Aplastadme, al menos hasta que no pueda resistirme. De momento seguiré nadando contracorriente, pero no os garantizo que lo soporte.

.
.
.
.
Mientras tanto, el tiempo corre.
Yo no puedo.
Intento irme lejos pero al día siguiente siempre despierto en el mismo sitio.
No ha pasado nada, o eso es lo que parece.
Al menos hasta la próxima tormenta.
.
.
.
.
.
.
Tú la ira, el odio, el rencor, yo la mente fría, el miedo y el dolor. Tú el egoísmo, el llanto fácil, el narcisismo; yo en cambio, la empatía, la paciencia, el realismo. Tú el cuchillo, el dedo en la yaga, la lanza afilada; yo la red, el escudo, la última parada. Yo también tengo odio, palabras grotescas de las cuales tendría tiempo de arrepentirme una vez pronunciadas, gestos absurdos, miradas desafiantes y ganas de ser la que más habla. Pero no lo hago.

Machacaos, machacaos, y seguid machacándoos, pero a mí no me aplastéis con vosotros. Yo no quiero jugar a ser el más listo, ni el que más razón tiene, ni el que tiene la última palabra, ni el que más profundo hiere. Yo no quiero perder el tiempo… La vida es mucho más fácil que todo esto. Ya vale de sentirse un desgraciado y hacérselo sentir a los que tenemos más cerca. Todos podríamos hacerlo, pero no lo hacemos. Es fácil echarse a llorar por oír algo que no nos gusta, lo difícil es tomárselo con humor y con filosofía. Es súper fácil dar un portazo, echar cuatro gritos, encerrase en tú cuarto; pero no es tan sencillo hablar las cosas, arreglar el problema y enfrentarse al conflicto. Pero como siempre, elegimos el camino fácil.

Sufrimos sin querer porque queremos.

Estoy aquí, tirada en la cama… mientras escucho varias cosas e imagino en mi mente unos ojos empapados y lágrimas que sin quererlo empiezan a caer hasta convertirse en algo imparable. Hablamos, pero nunca llegamos a nada; lloramos, porque no sabemos que decir para explicar lo que sentimos; a veces también nos odiamos, e incluso decimos cosas que no sentimos, pero sin quererlo ya las has dicho todas…

La cuestión es… ¿Por qué nos hacemos daño si realmente nos queremos con locura? Nadie dijo que el amor fuera algo sencillo. Es más, todos sabemos que más bien es todo lo contrario. Todos sabemos demasiadas cosas pero somos demasiado torpes para utilizar esos conocimientos. Realmente, sufrimos porque queremos. No nos engañemos más. El azar no existe, ni tu vida ni la mía ni la de nadie están escritas. Es muy cómodo pensar eso. Pero no es así, o al menos eso pienso yo.

Es muy fácil decir «se acabó porque no era para mí» en vez de pensar que tal vez podríamos haber hecho algo para salvarlo. El caso es que el tiempo corre, sigue pasando, y a pesar de que nos queremos con locura; nos seguimos haciendo daño. No pasa nada por llorar de vez en cuando. Es sano, es necesario. Pero por más que lo diga la gente… llorar no es bonito. Supongo que cada día le toca a uno, pero tal vez, al escucharte ahora, al imaginar lo que sientes ahora, me han entrado estas ganas locas de escribirte algo. A veces hay que explotar, pero siempre tiene que servir de algo. No sé porque os hacéis esto, si os quereis tanto. Está claro que a veces se olvida, pero hay que recordarlo.

Parece que de nuevo las cosas se han arreglado. Ya no oigo silencios eternos, ya no escucho gemidos ni llantos. Otra vez más, lo habéis superado, pero que esto sirva de algo. Esperamos a la próxima como si discutir y hacerse daño fuera algo normal y cotidiano. Sabemos de sobra lo que duele, lo que molesta, vamos a querernos un poquito ¿no?, sonreír es mucho más divertido. Podemos pasar a nuestra historia siendo un beso interminable, una cena sorpresa, una conversación decisiva o una pulsera de lo más sencilla. Es mejor que ser «el cabrón que me destrozó la vida» o «la guarra que lo estropeó todo». Como siempre me recuerdan- muy a menudo, y será por algo- dos no discuten si uno no quiere. Y sinceramente, buscar culpables solo sirve para perder el tiempo. No sé si se ha entendido lo que he escrito, es algo abstracto e improvisado. Yo de momento, prefiero ser un beso de película, y por lo que veo vosotros también.

Pararse a reflexionar a veces sobre según que cosas no es malo, sirve para evitar tropezar 745 veces con la misma piedra. De todas formas… algo me dice que seguiremos equivocándonos, que para eso estamos. De eso no hay duda.

¡Qué difícil es ser, joder!

Por qué, por qué y por qué tiene que ser todo tan complicado. Por qué, de verdad. No puede ser… Ni siquiera intentándolo logro hacer lo que me apetece hacer al 100%. Pero porqué si se supone que ya todo esto lo sé, por qué aun sabiendo las cosas las hacemos mal una y otra vez. =( Por qué, por qué, por qué somos así de torpes. Joder.


Me gustaría…

A veces me gustaría ser un esquimal y vivir en el Polo Norte, rodeada de nada y de nadie… supongo que me cansaría, como de todo lo que tenemos en esta vida, pero… ¿quién sabe de nosotros lo que significa estar sólo? Solo de verdad, completamente solo, sin intercambiar una palabra con nadie en absoluto porque no hay nadie con quien hablar…

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría ser un esquimal… y vivir en el Polo Norte.

Ni pronto, ni tarde…

Ni pronto ni tarde… simplemente ahora.

¿Por qué vive todo el mundo tan estresado? corre que se va el autobús, date prisa que cierran el supermercado, no hagas esto que eres demasiado joven, piensa bien lo que haces antes de hacerlo… está claro que hay que pensar las cosas para evitar cometer errores pero, tampoco hay que darle tantas vueltas a todo.

Me levanto por la mañana y tengo que «luchar» con mi familia por entrar al baño, cuando porfin sales de casa llega el peor momento del día… hay que coger el autobús. Cuando te vas acercando a la parada la gente se posiciona para dejar claro que va antes que tú, asi que de manera inconsciente se forma una fila, como si fuesen a repartir algo, pero claro llega el autobús y todo el mundo se amontona en la puerta, como si te fuesen a cerrar la puerta en las narices – que aveces sí- y cuando consigues llegar dentro, empujones, pisotones, atascos… ¡La gente se pelea por conseguir un asiento!, las mujeres mayores son capaces de cruzarse el autobús en un suspiro y a lo que te das cuenta ¡ZAS! ya está sentada, no sabes de donde ha salido ni como ha aparecido, pero ahí está. Y si eres tu el que está sentado, pueden pegarse todo el viaje mirándote con cara de desaprobación, porque tú estás sentado, y eres joven, y tus piernas son resistentes, y lo único que haces en tu vida es beber y fumar (palabras textuales). Sí, yo me levanto todas las mañanas a las 8 am para irme de fiesta, lo de la universidad es una tapadera.

Ahora que llega la época de exámenes el estrés está presente en pasillos y aulas universitarios, hay que reunir apuntes, ponerse al día – como nos hemos pegado todo el año bebiendo y fumando como han dicho los señores, ahora estamos perdidos- hay que presionar a los profesores para sacarles toda información posible; una locura. Así que después de una mañana de clases hasta las 2:30, lo único que quieres hacer es irte a tu casa y comer, con la calma. Pero antes… has de coger el autobús, otra vez. Sin duda el autobús genera estrés, seguro que tiene efectos negativos en la población. Si hecho cuentas, con mis 23 años, contando que al día cojo 4 veces el autobús desde que tengo 16 años, son 7 años. Así que más o menos, he hecho 17.780 viajes en bus en mi vida, seguro que tengo una úlcera.

La mayoría de los viajes procuro hacerlos con mi música, para evadirme del ambiente, mirada y comentarios absurdos, pero hoy, mi mp3 ha decidido quedarse si batería justo cuando he subido al autobús, y he podido aprovechar para escuchar el sin fin de historietas que cuenta la gente en sus trayectos. Dos mujeres hablaban de la calidad de los productos del Mercadona, creo que han comparado todos los supermercados existentes en Zaragoza, han hecho todo un estudio de mercado en apenas 10 minutos, lástima que una de ellas se ha tenido que bajar para ir a su clase de pilates. Tres niños discutían sobre quien era el más malote de los tres, todo se basaba en demostrar quien hacía menos y peor los deberes de «la profe», una niña se ha pegado chillando medio viaje, no me ha quedado muy claro porqué, solo emitía berridos y su madre decía: «calla, siéntate, cállate, haz el favor de sentarte, por favor, calla ya, shhh, ¡ya vale!». Y todas las señoras de 1 km a la redonda comentaban lo graciosa que era esa niña y todas las niñas del mundo en general. Mientras tanto, en frente de mí, dos señores comentaban la actitud de los jóvenes de hoy en día, desgraciada generación que como ya he dicho antes, solo tenía dos aspiraciones en la vida, menos mal que he conseguido sentarme lejos, porque tenía muchas ganas de meterme en su interesante conversación. Varias personas han discutido con el conductor, una porque ha cerrado la puerta muy rápido, otra porque ha tenido que dar un frenazo, otra porque iba muy rápido: » qué mal conduce», «¡LA PUERTA!», «¡Ay! Madre mía que me caigo!», está claro que el conductor lo hace todo queriendo para acabar con la raza humana, al fin y al cabo, los conductores de autobús no son humanos, por lo que nunca se equivocan. Creo que la moraleja de todo esto es: RECARGA TU MP3 TODOS LOS DÍAS ANTES DE COGER EL BUS. Y si puedes, vete andando.

¡Venga! ¡Qué tú puedes!

Quisiera dar la bienvenida a mi maravilloso y fantástico cuarto día sin fumar. Aunque no es la primera vez que lo dejo… sí es la definitiva, aunque creo que tampoco es la primera vez que digo esto así que realmente no sé si creermelo o no. Bueno, el caso es que aqui estoy, sin fumar y orgullosa. Tal vez escribiendo me olvido un poco de mis ganas de acercarme a la máquina te tabaco que está frente a mí, a lo lejos… y así evito también malgastar 3,75€ en un paquete de «veneno» que además puede acabar con mi vida o empeorar mi salud. Qué soy, ¿tonta? Debería ser mucho más fácil dejarlo sabiendo lo que realmente puede provocarte pero aun así no lo hacemos. Parece mentira que el ser humano solo reaccione ante situaciones límite y espere a «no tener más opción». Yo he tenido que irme a un extremo y a parte es un reto personal así que no pienso perder… de todas formas lo escribiré pase lo que pase. Aun así va por toda esa gente que cree que no soy capaz =) y por las anginas que me visitan todas las navidades, y por mi tio que también ha tenido que esperar a … un extremo demasiado extremado para dejarlo de golpe pero al que la vida le permite seguir para intentarlo y también retarse. Y sobre todo por tí abuu estes donde estés, YO LO DEJO.