Por qué, por qué y por qué tiene que ser todo tan complicado. Por qué, de verdad. No puede ser… Ni siquiera intentándolo logro hacer lo que me apetece hacer al 100%. Pero porqué si se supone que ya todo esto lo sé, por qué aun sabiendo las cosas las hacemos mal una y otra vez. =( Por qué, por qué, por qué somos así de torpes. Joder.
Archivo de la categoría: Pequeñeces
Me gustaría…
A veces me gustaría ser un esquimal y vivir en el Polo Norte, rodeada de nada y de nadie… supongo que me cansaría, como de todo lo que tenemos en esta vida, pero… ¿quién sabe de nosotros lo que significa estar sólo? Solo de verdad, completamente solo, sin intercambiar una palabra con nadie en absoluto porque no hay nadie con quien hablar…
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría ser un esquimal… y vivir en el Polo Norte.
Qué es el orgullo.
Ni pronto, ni tarde…
Ni pronto ni tarde… simplemente ahora.
¿Por qué vive todo el mundo tan estresado? corre que se va el autobús, date prisa que cierran el supermercado, no hagas esto que eres demasiado joven, piensa bien lo que haces antes de hacerlo… está claro que hay que pensar las cosas para evitar cometer errores pero, tampoco hay que darle tantas vueltas a todo.
Me levanto por la mañana y tengo que «luchar» con mi familia por entrar al baño, cuando porfin sales de casa llega el peor momento del día… hay que coger el autobús. Cuando te vas acercando a la parada la gente se posiciona para dejar claro que va antes que tú, asi que de manera inconsciente se forma una fila, como si fuesen a repartir algo, pero claro llega el autobús y todo el mundo se amontona en la puerta, como si te fuesen a cerrar la puerta en las narices – que aveces sí- y cuando consigues llegar dentro, empujones, pisotones, atascos… ¡La gente se pelea por conseguir un asiento!, las mujeres mayores son capaces de cruzarse el autobús en un suspiro y a lo que te das cuenta ¡ZAS! ya está sentada, no sabes de donde ha salido ni como ha aparecido, pero ahí está. Y si eres tu el que está sentado, pueden pegarse todo el viaje mirándote con cara de desaprobación, porque tú estás sentado, y eres joven, y tus piernas son resistentes, y lo único que haces en tu vida es beber y fumar (palabras textuales). Sí, yo me levanto todas las mañanas a las 8 am para irme de fiesta, lo de la universidad es una tapadera.
Ahora que llega la época de exámenes el estrés está presente en pasillos y aulas universitarios, hay que reunir apuntes, ponerse al día – como nos hemos pegado todo el año bebiendo y fumando como han dicho los señores, ahora estamos perdidos- hay que presionar a los profesores para sacarles toda información posible; una locura. Así que después de una mañana de clases hasta las 2:30, lo único que quieres hacer es irte a tu casa y comer, con la calma. Pero antes… has de coger el autobús, otra vez. Sin duda el autobús genera estrés, seguro que tiene efectos negativos en la población. Si hecho cuentas, con mis 23 años, contando que al día cojo 4 veces el autobús desde que tengo 16 años, son 7 años. Así que más o menos, he hecho 17.780 viajes en bus en mi vida, seguro que tengo una úlcera.

La mayoría de los viajes procuro hacerlos con mi música, para evadirme del ambiente, mirada y comentarios absurdos, pero hoy, mi mp3 ha decidido quedarse si batería justo cuando he subido al autobús, y he podido aprovechar para escuchar el sin fin de historietas que cuenta la gente en sus trayectos. Dos mujeres hablaban de la calidad de los productos del Mercadona, creo que han comparado todos los supermercados existentes en Zaragoza, han hecho todo un estudio de mercado en apenas 10 minutos, lástima que una de ellas se ha tenido que bajar para ir a su clase de pilates. Tres niños discutían sobre quien era el más malote de los tres, todo se basaba en demostrar quien hacía menos y peor los deberes de «la profe», una niña se ha pegado chillando medio viaje, no me ha quedado muy claro porqué, solo emitía berridos y su madre decía: «calla, siéntate, cállate, haz el favor de sentarte, por favor, calla ya, shhh, ¡ya vale!». Y todas las señoras de 1 km a la redonda comentaban lo graciosa que era esa niña y todas las niñas del mundo en general. Mientras tanto, en frente de mí, dos señores comentaban la actitud de los jóvenes de hoy en día, desgraciada generación que como ya he dicho antes, solo tenía dos aspiraciones en la vida, menos mal que he conseguido sentarme lejos, porque tenía muchas ganas de meterme en su interesante conversación. Varias personas han discutido con el conductor, una porque ha cerrado la puerta muy rápido, otra porque ha tenido que dar un frenazo, otra porque iba muy rápido: » qué mal conduce», «¡LA PUERTA!», «¡Ay! Madre mía que me caigo!», está claro que el conductor lo hace todo queriendo para acabar con la raza humana, al fin y al cabo, los conductores de autobús no son humanos, por lo que nunca se equivocan. Creo que la moraleja de todo esto es: RECARGA TU MP3 TODOS LOS DÍAS ANTES DE COGER EL BUS. Y si puedes, vete andando.
¡Venga! ¡Qué tú puedes!
Quisiera dar la bienvenida a mi maravilloso y fantástico cuarto día sin fumar. Aunque no es la primera vez que lo dejo… sí es la definitiva, aunque creo que tampoco es la primera vez que digo esto así que realmente no sé si creermelo o no. Bueno, el caso es que aqui estoy, sin fumar y orgullosa. Tal vez escribiendo me olvido un poco de mis ganas de acercarme a la máquina te tabaco que está frente a mí, a lo lejos… y así evito también malgastar 3,75€ en un paquete de «veneno» que además puede acabar con mi vida o empeorar mi salud. Qué soy, ¿tonta? Debería ser mucho más fácil dejarlo sabiendo lo que realmente puede provocarte pero aun así no lo hacemos. Parece mentira que el ser humano solo reaccione ante situaciones límite y espere a «no tener más opción». Yo he tenido que irme a un extremo y a parte es un reto personal así que no pienso perder… de todas formas lo escribiré pase lo que pase. Aun así va por toda esa gente que cree que no soy capaz =) y por las anginas que me visitan todas las navidades, y por mi tio que también ha tenido que esperar a … un extremo demasiado extremado para dejarlo de golpe pero al que la vida le permite seguir para intentarlo y también retarse. Y sobre todo por tí abuu estes donde estés, YO LO DEJO.
Incontinencia verbal
Existe un «mal» en el mundo, existe un «defecto» en nuestra sociedad, se llama «incontinencia verbal». Bueno no sé si realmente existe como tal o no, pero creo que una vez explicado tiene bastante sentido. Se trata de un fenómeno cada vez menos extendido, pues la propia vida te enseña poco a poco como evitar el caer en la tentación de decir algo en el momento menos preciso y en el lugar más inoportuno. Se trata del fenómeno de no ser capaz de callarse nada, tal vez podría decirse sincero, pero no… para qué. ¡Sincero suena bien!, es un valor positivo. Así que mejor no adjetivarlo de esa forma.
Aunque parezca una incongruencia hoy en día no está bien visto el decir lo que piensas, no sé, te llaman… patoso, chismoso, cotilla, bocazas, ¿qué más? mmm indiscreto… parece mentira que una de las pocas cosas gratuitas que quedan en el mundo – como es el hablar – sea prohibido por nosotros mismos a nosotros mismos. Al principio no me lo tomaba en serio, pero claro, vas creciendo… «madurando» o en mi caso, cumpliendo años, y te lo dicen una y otra vez, y ¡no sé! al final te asustas. Tal vez… ¡tal vez tengo un problema!
– Hola. Me llamo Kamy, y soy bocazas – Al final tendré que presentarme así en los sitios. Digamos que… No. Definitivamente no lo entiendo. Se supone que hay libertad de expresión y todo eso, entonces, ¿por qué no decir lo que piensas? En el trabajo hay que callarse según que cosas delante de según que personas, en tu vida diaria no puedes decir otras cuantas porque puedes hacer daño a alguien, en clase mejor no darselas de listillo para que no te tachen de listo… ¿entonces? para que queremos ser libres para pensar, hablar, sentir… si no lo hacemos. El ser humano, por su condición de hombre libre, racional y social, lleva consigo la libertad de pensamiento, eres libre de pensar lo que quieras, nadie puede prohibirte que pienses algo, además, ¿quién va a saber lo que piensas? Nadie puede entrar en tu mente excepto tú.
Estamos desperdiciando algo tan bonito como pensar en voz alta porque la sociedad en la que estamos nos exige que no lo hagamos si queremos continuar siendo bien vistos por nuestro entorno, pero… ¿cuánto tiempo va a seguir ahí tu entorno? Tarde o temprano todos nos vamos, y hay dos opciones, ser tú siempre o ser nada siempre… Yo de momento, lo reconozco, tengo incontinecia verbal. 
«Naces, callas, creces, mientes, te reproduces y mueres»
Día a día la misma dinámica. Todo el mundo hace lo mismo, cree lo mismo, vive lo mismo… ¡no puede ser! A veces creo que me voy a volver loca. ¿De verdad es tan dificil intentar ser diferente al resto?, bueno, la «libertad» misma del ser humano debería hacer aceptable cualquier decisión, incluso esta… pero no me cabe en la cabeza. Siempre las mismas situaciones incómodas, gente falsa, mentiras, faltas de respeto… con lo fácil que sería vivir y dejar vivir…
De normal sigues con tu vida como si nada, pues… tampoco es cuestión de pararlo absolutamente todo y volverse a contracorriente del mundo sin pensar un momento en las consecuencias. Pero cuando de repente, un día, te levantas enfadado o enfadada con el mundo, al menos yo, no puedo evitar pensar en estas cosas, a veces demasiado. Dicen que «la gente enfadada no tiene suerte», quizás por eso llevo una semana horrible. Menos mal que me lo tomo con humor. Aun así, ganas no faltan de mandar todo «al carajo» y largarse con una bolsa a cualquier parte del mundo que no sea esta. Tal vez lo que más me preocupa es pensar que la vida será así siempre… es algo que está ahí pero que a veces no se ve. Es… como el humo del tabaco. Al final te acostumbras a su presencia y solo te das cuenta que está ahí cuando te molesta.
¿A quién no le ha pasado nunca que de buenas a primeras todo se da la vuelta? De repente parece que to
do el mundo esté en tu contra, es como si a pesar de estar rodeada constantemente de gente, no hubiese nadie. Que triste es eso ¿no?. Hay dos opciones, o pensarlo y darle vueltas al asunto hasta que me vuelva loca del todo o pasar y seguir como todo el mundo… espero no acabar tomando esta decisión porque eso significará que me he rendido ante el mundo. Todo sigue su rumbo, simplemente hay que esperar a que las cosas tomen su rumbo natural… o eso espero.
Soledad
Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.
Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.
Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.






Debe estar conectado para enviar un comentario.